

Si un día me faltas tú, que Dios me ayude a morir.
Viví con Mary la felicidad. Ella se transformó, paulatinamente, en el soporte de toda mi vida. Todos mis miedos ella disipaba. Mis angustias, mis frustraciones, todo. Ella fue la tabla de naufrago que me salvó en el oleaje inquieto de mi existencia. Ella era mi amor, sólo con ella vivía la felicidad.
Pero uno siempre destruye lo que ama.
Uno siempre, sin querer, destruye todo lo que ama.
Cierta ocasión después de una borrachera, de esas en que todo se olvida y se quiere vivir aquel momento con el máximo de libertad... La verdad que ni siquiera recuerdo como sucedió. Solo en mi imaginación atrofiada aparecen rostros, palabras, bromas, situaciones y mucho alcohol: ron, pisco, vino, cerveza... Una neblina de imágenes y sensaciones que me atormentan hasta ahora.
Mary estaba en su esquina, trabajando. Buscando clientes para darle un contacto y una hora de ilusión. Yo bebía como idiota en nuestra casa, acompañado de una manada de bacantes.
Pero esa perra, que ni siquiera recuerdo su nombre, logró encender ese fuego que no se apaga, ese fuego que se prende bajo tu cierre y te hace cometer estupideces. Esa perra, esa perra me mostró sus tetas. Esa perra busco mi lengua con su lengua, esa perra se calentó conmigo. Yo seguía en un mundo de aventuras y locura, de beber y fumar y mandar todo al carajo. De pasarla bien. Lamentablemente no pensé ni con la cabeza ni con el corazón. Creo que ni siquiera pensé.
Ay Mary, amor de mi vida. Perdona a este tonto, por favor...
Mary, para resumir todo, no le fue bien en el trabajo y en la madrugada, tipo tres, abrió la puerta del departamento. Con todas las ganas, quizás, de aferrarse a mis brazos y hacer el amo conmigo, hacer el amor y no abrirse de piernas como lo hace en su trabajo. Ella entró al departamento y una niebla opacó su alma. Un vidrio se trizó en sus ojos. Una llama de rabia se encendió en su pecho. RABIA.
Me sorprendió follándome a esa perra.
Me sorprendió con mis manos y mi lengua en otro cuerpo. Montado en otra, exclamando el suspiro profano en otra piel, en otros ojos, en otro cuerpo.
Ella no reaccionó como reaccionarían otras mujeres. No se marchó ni me golpeó, ni me garabateó.
Simplemente se sentó, ordenó que nos sentáramos frente a ella.
Y, mirándome a los ojos como queriendo encontrar en mi alma la respuesta, me pregunta:
-Por que?... Por que?-
Su voz no sonaba a mujer que llora por dentro.

6 Ladridos de otros:
Las estupideses manchan el corazón más puro, mas algunas veces no se puede escapar de la esencia ni los placeres de la carne
no se justifica.. nunca.. ni el alcohol ni los placeres de la carne. Somos humanos no animales!
xuxa!
= fuerte
parece que usted amigo mio si conoce bien el carpe diem barroco!!
jajaja
espero qu trate de pensar mas sus actos antes de realizaerlos
saludos
y nos vemosel martes
adios
posdata: me gustaron las fotos!!
Bueno errar es de humanos y al parecer a veces nos olvidamos de serlo y nos convertimos en simples animales
bueno la vida nos enseña a golpes y muchas veces hay gente que no quiere aprender
porque no escribes mas?
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